martes, 22 de marzo de 2016

Capítulo I. Salir del Nido.

Hace unos meses a tras, decidí embarcarme a una aventura lejos de casa. El sueño de cualquier treintañero común con ganas de salir adelante en la vida: Tener tu casa (y no la casa de tus padres), tus propias reglas (y dejar de escuchar "¡Mis reglas mi casa! ¡Mientras vidas bajo mi techo se hará lo que yo diga!"), tus propios bienes y cómo una vez escuche decir a alguien "Tu Reino". Sí el fabuloso sueño de ser independiente y vivir lejos de casa de los padres.

En un primer momento, uno se imagina que la vida es mejor que vivir atado a la correa de los padres, pues soñamos que haremos las cosas cuando queramos, como queramos, con quien queramos y  nadie nos dirá absolutamente nada. Estoy convencido que ha cierta edad uno busca construir su propio reino y es sano salir del nido a cierta edad. Y recalco a cierta edad, porque cuando uno es un varón (macho alfa, lomo plateado, etc.) es duró decirle a la chica que te gusta que vives en casa de tus padres, o que no es posible hacer cierto tipo de reuniones debido a que no es tu casa sino la de tus padres, o que tu madre te este buscando a altas horas de la noche porque no has llegado a casa (si tu madre no hizo eso contigo no te ama) y otras tantas cosas "incomodas" que implica vivir en casa de los padres. En fin, salir de casa a cierta edad es sano para los padres y para los hijos...

Pues bien, Tome la decisión de salir del nido, extender las alas y volar a la aventura... pero...(sí siempre hay un pero), uno necesita tener ciertas cosas en claro

  1. Un lugar donde llegar
  2. Un trabajo estable
  3. Un sueldo remunerable y continuo.
Así que me di a la tarea de conseguir aquellas cosas que lograrían por fin darme la independencia. Por cierto, es importante recalcar que se pueden dar en diferente orden, pero es importante contar con los tres de lo contrario uno se la liará solo.

El primero que encontré sin mandar un sólo currículo fue el trabajo a 1,462 km de la casa de mis padres, eso evitaría que corriera fácilmente a casa de mis padres. Con el trabajo, venia un contrato de un año y medio, con un suelto bastante bueno y seguro. Entonces tome la decisión de cambiar de lugar de residencia y migrar hacia otra ciudad lejos de casa. Estando ahí buscaría un departamento para rentar.

Y así comienza la aventura, se cogen unos cuantos ahorros para sobrevivir la primera quincena, una maleta de 40 por 100 cm donde cabe perfectamente todas tus pertenencias, unos libros para el camino, y todos los miedos posibles que puedas guardar en la cabeza. 

Pero lo más importante, se guardan los abrazos de los hermanos, los consejos de los padres, el beso con lagrimas de la madre, y la última movida de cola de la mascota que se queda... Nadie dice que esto sea fácil, pero bueno es el costo de salir del nido...


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